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DOMINICOS EN
CÓRDOBA
La primera fundación de los dominicos
en Andalucía tuvo lugar en Córdoba. El rey Fernando III hizo
donación de los solares en los que se construirá muy pronto el
Real Convento de San Pablo.
Si tenemos presente que la Orden de
Frailes Predicadores obtuvo su aprobación pontificia en 1216 y
la fundación del convento ocurre a raíz de la reconquista de la
ciudad, en 1236, vemos que apenas habían pasado veinte años. El
convento de San Pablo de Córdoba figura entre los primeros que
los dominicos establecen en España y muy pocos son los que le
precedieron: Segovia (1218), Palencia (1219), Zamora (1219).
Burgos (1224). La presencia dominicana en Andalucía fue
realmente madrugadora.
San Fernando donó a los Frailes
Predicadores para convento un palacio árabe con fuentes y
jardines. Una parte del antiguo palacio se integró en la nueva
iglesia gótica que los dominicos construyeron.
El poblamiento dominicano en Andalucía
empezó por Córdoba. San Fernando fundó bajo la advocación de San
Pablo, el primer convento de la Orden de los Predicadores en
Andalucía. No se conoce el diploma o la carta fundacional,
variando su fecha de fundación entre 1233 ó 1240.

Desde el principio, San Pablo el Real
de Córdoba gozó de gran prestigio y fue considerado como el
primer convento de Córdoba. Su conjunto monumental del que aun
dan testimonio la iglesia gótica y la puerta barroca del compás
o entrada, y su riqueza humana fueron realmente señeros en la
vida cordobesa de antaño.
San Pablo de Córdoba llegó a ser una
importante casa de estudios, basta recordar que desde muy
temprano tuvo un Studium Generale. En la primera mitad del siglo
XVI el Studium se elevó a Colegio Mayor lo que equivalía, en
estructura académica y lenguaje moderno, a una incipiente
universidad.
San Pablo de Córdoba fue ante todo,
cuna de grandes misioneros: Fr. Francisco de Córdoba,
protomártir de la evangelización de América, Fr. Tomás de San
Martín, que puso la primera piedra de la universidad de la
Española y fundó la de Lima, y Fr. Jerónimo de Loaysa, primer
arzobispo de Lima, se encuentran entre ellos.
San Pablo se cerró en 1835 al
decretarse la exclaustración y la desarmotizacion. A finales del
siglo XIX se pensó entregar de nuevo a los dominicos el antiguo
convento de San Pablo, el trato no prosperó; pero aun pervive la
ilusión y el nombre ahora en otro gran barrio de Córdoba: el
barrio de San Agustín.
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